El síndrome de la mujer fashion

El síndrome de la mujer fashion, muy presente en la actualidad, está conformado por un conjunto de síntomas en aquellas mujeres que están demasiado pendientes de la imagen y de cualquier cambio estético.


Son mujeres poliretocadas, sobre todo entre los 35, 40 y 50 años, que se operan, se aplican botox, se hacen rellenos y peelings, cada vez más frecuentemente, y ello termina por producir un efecto contrario al deseado, pues la piel se va endureciendo y la circulación del rostro se altera, y terminan con la piel politraumatizada, al decir de los especialistas.

No se trata de que los tratamientos sean malos o poco eficaces, pero hacérselos a todos y con frecuencia es lo que se torna riesgoso.
Las mujeres son este síndrome son personas obsesionadas con la mirada del otro. Pero, ¿dónde está el límite?, ¿quién o quiénes deberían ponerlo?, ¿los médicos?, ¿la familia? Es difícil, pues muchas veces se trata de mujeres que no aceptan el “no”, y buscan un especialista tras otro, hasta que encuentran el “sí”.

¿Mujeres clonadas?

En este caso, las mujeres tienen alguna dificultad emocional que produce en ellas una percepción distorsionada de su imagen corporal (dismorfofobia).
En muchos casos se usa la cirugía estética para ajustar la mujer al estereotipo de moda, al ideal de belleza y al mercado, que ofrece las lolas soñadas, los labios de seda y luego la pagan con stress y con riesgos que pueden poner en peligro su salud y su vida.

Cada vez se escucha más que piden las lolas de una famosa y el rostro de otra. Por tanto, es para sugerir una consulta psicológica pues no va a lograr ser un duplicado, un clon de la famosa, y es allí cuando caen en pozos depresivos que inclusive afectan el postoperatorio de la tan soñada intervención estética.

Y estoy hablando de estéticas muy bien realizadas, con impecables cuidados y de personas físicamente sanas. Lo que sucede es que los problemas emocionales pueden complicar el postoperatorio, generando infecciones, problemas con la cicatrización, heridas que se abren, hiperpigmentación o manchas en la piel operada…

Por todo ello es imprescindible aclarar los riesgos quirúrgicos, asistir a centros referenciados (reconocidos) con diplomas a la vista, y referencias previas y muy confiables. Solicitar una entrevista psicológica a los efectos de disminuir los miedos y las idealizaciones que siempre están, aunque a veces no nos demos cuenta, y es bueno tener conciencia de ello para llegar bien preparados al momento de la intervención.

Es imprescindible tener claridad que una modificación del exterior no siempre significa necesariamente un cambio interior. Por ejemplo, si una persona tiene dificultades interiores, profundas para establecer un vínculo amoroso, conseguir trabajo, etc, es probable que, aunque quede mejor, luego de la cirugía estética, si no resuelve los aspectos internos que la limitan, difícilmente pueda acceder a lograr lo que anhela.

Por Adriana Guraieb Psicóloga. Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Asociación Psicoanalítica internacional (IPA).

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