La capacitación y la solidaridad, para evitar el éxodo rural

En Entre Ríos hay 16 centros juveniles federados que trabajan mancomunadamente en instancias de formación y la consolidación de lazos sociales para generar, junto a la Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos (Cafer), las condiciones de posibilidad para emprendimientos impulsados por las nuevas generaciones para evitar el éxodo rural.


“Lo ideal es que cada joven que nazca en el sector agropecuario o la ruralidad pueda desarrollarse en lo que le gusta, en lo que quiera”, afirmó el coordinador del grupo de jóvenes de la Federación Agraria Argentina (FAA), Yari Kindebaluc, quien comentó que “hay algunos que quieren ser profesionales en las grandes ciudades y se van, pero hay otros que les gusta el campo y la producción, y muchas veces tienen que partir porque no tienen las herramientas, por lo que lo óptimo sería generar las condiciones de posibilidad para que todos los que quieran vivir en la ruralidad lo puedan hacer”.

Nada más contundente que la enunciación del joven, quien plantea un futuro que no se presente impenetrable, sino que proyecta una visión del mundo donde la libertad de elegir sea un principio irrenunciable, donde no se abandone la esperanza de poder reforzar los lazos de identificación con los pequeños poblados y el campo, que plantean tiempos y desafíos distintos a los de las grandes metrópolis.

El conflicto agropecuario que surge en un contexto de globalización y de avance del capitalismo, no avasalla los ideales de los jóvenes agropecuarios quienes apuestan a la capacitación y al trabajo solidario mancomunado para superar los escollos que se presentan. Esa ambiciosa empresa se consolidaron los 16 grupos de jóvenes federados en toda la provincia para concretar capacitaciones, ya que son conscientes que la formación es la principal herramienta para ampliar la perspectiva para encarar los desafíos.

La cuestión más fuerte “surge cuando el joven comienza a generar su independencia; ahí es donde se presentan las mayores dificultades, porque, generalmente, los padres y el Estado no tienen las herramientas económicas como para brindarle la posibilidad de comenzar una actividad propia y cuando hay ayuda de la familia también se torna muy difícil el inicio”.

“Cuando el chico quiere iniciar con la actividad productiva ahí arranca el problema por tres factores: el acceso a la tierra, el acceso al crédito para arrancar con cualquier producción y el costo impositivo cuando se quiere comenzar, porque lo que hay que pagar de impuestos le lleva muchísimos recursos y es lo mismo que lo que paga alguien que hace diez años está produciendo”, comentó.

Trazada la cartografía del conflicto, Kindebaluc aclaró que el panorama no es tan desolador, ya que “en muchos casos las cooperativas son quienes apoyan a los nuevos emprendedores y terminan siendo la única herramienta financiera para el joven que quiere iniciar una producción”.

Más allá del apoyo económico para cada emprendedor, las juventudes federadas tienen, desde hace tres años, dos cursos: “el de formación política, que este año se hará el 17 y 18 de mayo, y el de comercialización, que se planteó para junio”, comentó Kindebaluc. La primera línea de capacitación, “busca que los chicos más nuevos, que ingresan en los Centros Juveniles, la puedan hacer para tener un panorama general”, dijo y explicó que la instancia tiene módulos: “la cuestión económica; la cuestión política y las organizaciones del sector agropecuario; el agregado de valor; y, el cuarto, tiene que ver con el cooperativismo, es decir, cómo se desarrolla el cooperativismo en la provincia, cuál es su historia, los problemas que hay y cómo podemos intervenir”.

Por otro lado, en Cafer, se realiza el curso de comercialización posee tres unidades: “se trabaja la comercialización de cereales, oleaginosas y carnes de cerdo; el mercado a término, opciones y futuro lo dicta un especialista del Matba en la Bolsa de Cereales; el cooperativismo y su función social y en la cuestión comercial del productor”.

Además, aclaró que “a cada centro juvenil se les brindan las herramientas para hacer capacitaciones; por ejemplo, el año pasado el de Bovril, que hizo un esquema de capacitación intensiva de apicultura que se dio en 12 módulos”

El desafío para Kindebaluc es “que mantenga el proyecto de las juventudes federadas, ya que la unión y el respeto que se enseña al trabajar desde niños en grupo será más factible salir adelante por lo complicado que es hoy trabajar en el campo”.

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